Cuento de terror

Este cuento puede ser bueno para leérselo a los niños antes de acostarse. Pero leedlo primero vosotros para evaluar si al niño le va a dar demasiado miedo.

Ésta noche voy a contarte un algo que muy pocos niños conocen. Es un conocimiento que no tiene apenas nadie, porque es un secreto que sólo se puede transmitir de padres a hijos en determinadas familias que tienen este privilegio. Por eso, antes de continuar, has de prometerme que no se lo contarás a nadie, salvo a tus futuros hijos cuando seas grande. El escuchar lo que te voy a contar te convertirá en un privilegiado, no sólo porque poca gente puede presumir de atesorar tan valioso saber, sino por el hecho de que conocer lo que voy a transmitirte te hará más fuerte, más valiente, más poderoso.

Te voy a hablar de unas criaturas enigmáticas, traviesas, en cierto modo perversas, cuya fuerza reside principalmente en que casi nadie sabe que existen.

Pero no te preocupes, que esta noche aprenderás cómo puedes vencerles sin apenas dificultad, llegando a ser inmunes a ellos. Te estoy hablando de los Duendes de los Sueños. Estos duendecillos sólo aparecen de noche, cuando detectan que tú estás sumido en un sueño profundo. Tienen esa habilidad. Es imposible engañarles, ya que ese sexto sentido que ellos tienen te delatarían. Ellos saben en todo momento si estás profundamente dormido o no, y si no lo estás, jamás se acercarán a ti. Se aprovechan, pues, de la vulnerabilidad en la que nos vemos atrapados cuando dormimos profundamente. Entonces ellos se acercan y aprovechan para gastarnos sus pesadas bromas.

¿Cómo son esos duendecillos, te estarás preguntando en este momento. Pues son muy pequeños, pero lo suficientemente ágiles para poder encaramarse a cualquier cama, por alta que sean sus patas. Tienen el color de la oscuridad, y sus ojos son totalmente negros como la noche y sin ningún brillo, de modo que, si por cualquier razón abrieras los ojos en medio de la noche, no te serías capaz de ver a uno de ellos aunque estuviese sentado en tu almohada. Los hay unos más malignos que otros. Yo te voy a presentar a los que suelen frecuentar por estos alrededores y te daré las claves para conseguir que no te molesten mientras duermes.

El primero del que te voy a hablar no es que sea especialmente malo. Simplemente es un poco travieso, pero molesto. Se llama Stimo, que en el leguaje mágico de los duendes quiere decir “El que tira de las mantas” . Es un duendecillo travieso y, a diferencia de los otros, regordete. Pero él no necesita ser particularmente ágil, como sus parientes, ya que disfruta despertando a los humanos al tirar de sus mantas en las noches frías.

¿Acaso nunca te has levantado en invierno tiritando por que tus mantas estaban por los suelos y tú destapado?

Como ya te he comentado antes, este duende no es demasiado malo, pero sí que es fastidioso y puede hacer que no pegues ojo en toda la noche.

 No se sabe si se especializó en el arte de destapar a las personas porque es muy gordo y lo único que puede hacer es tirar de las mantas o, por el contrario, si está gordo de no hacer ejercicio.

El caso es que puedes librarte de él de dos maneras. Si quieres, puede coser las mantas al colchón, pero esto sería muy incómodo y seguro que, con lo gordo que está, terminaría desgarrándolas al recolgarse de ellas. La otra solución es mucho más fácil.

Casi todos estos duendes de los sueños prefieren atacar a la gente que no conoce su secreto quienes, por otra parte, son la mayoría de la humanidad. Es menos arriesgado para ellos. Así que lo mejor que puedes hace es decir repetir en voz bajita este encantamiento si sospechas que el gordito Stimo ronda por tu habitación.

No te acerques duende gordo

A tirar de mis mantas mientras duermo

Sería muy arriesgado por que te conozco

Y podría estar esperándote despierto.

 

 Si te escucha decir estas palabras, seguro que se larga a buscar una víctima más fácil. ¿Quieres que repitamos el hechizo?

No te acerques duende gordo A tirar de mis mantas mientras duermo

Sería muy arriesgado por que te conozco

Y podría estar esperándote despierto.

 

Otro de los duendes que te pueden atacar de noche es Timilo.

Éste es el Duende del alfiler. ¿No te has levantado algunas veces de golpe, porque un brazo o una pierna se sacude como si le hubiese dado una descarga eléctrica? Esto es porque has sido víctima de Timilo.

Timilo tiene un enorme alfiler con una gran cabeza redonda. Cuando Timilo frota la cabeza del alfiler con su barriga, se carga de electricidad y, entonces, es cuando te lo clava para propinarte una descarga.

Puedes evitar sus ataques también de distintas maneras. Si duermes agarrado a algo metálico, la descarga no te afectará ¿No tiene nada de metal tu cama?

También si dejas un vaso de agua en tu mesita de noche, ahuyentarás a Timilo, ya que a él le da mucho miedo el agua. También es bueno dormir con un imán, ya que el imán atraerá al alfiler arrebatándoselo al duende. Pero también existe un encantamiento para espantarlo, y éste suele ser, como ya sabes, el método más efectivo.

El encantamiento dice así.

No te acerques Timilo

Que te vigilo

Pues despierto sigo

Y el alfiler te quito.

 Éste es fácil ¿verdad? Repítelo conmigo.

No te acerques Timilo

Que te vigilo

Pues despierto sigo

Y el alfiler te quito.

Otro duende que suele ser muy fastidioso es Falky, el duende empujador. Este pequeñazo de fuertes brazos se divierte tirando a la gente de la cama. A mi entender ésta es una de las peores maneras de levantarse, ¿no crees? Para evitar los ataque de este duende hay gente que se ata a la cama, lo cual es bastante incómodo. Otros, los más desesperados, se untan con mantequilla el cuerpo, para que las pequeñas manos de Falky resbalen y no le pueda empujar, pero no me negarás que esto es un poco asquerosillo. Este duende es un poco peculiar, resulta que más de una vez ha hecho tanta fuerza que se ha caído de la cama con su víctima y, de tantos golpes en la cabeza que se ha dado, se ha quedado un poco majareta, así que no entenderá nada de lo que digas, eso sí, podrás hacerle entender que no le tienes miedo si antes de dormir levantas las piernas y las dejas así durante un momento. Esta es la postura en la que él se ha quedado más de una vez cuando se ha caído de la cama. Si te ve así, se cogerá un berrinche y se largará a otro sitio. ¿A que no es difícil librarse de estos individuos? Aún queda alguno más.

Uno de ellos es Dirius, el duende susurrador. Éste aprovecha la oscuridad para acercarse a la almohada del que duerme y susurrarle al oído historias horrendas que se convierten en pesadillas. Hay quien lucha contra Dirius poniéndose algodón en los oídos, pero yo no te aconsejo este sistema por una sencilla razón ¿Qué ocurriría si tus papás tuvieran que llamarte a media noche para algo urgente? Simplemente tampoco les escucharías a ellos.

Puedes conseguir que te deje tranquilo si dejas un vaso de agua con mucho hielo en la mesita de noche. Si Dirius tiene sed y bebe el agua helada, esto le provocará tal dolor de garganta que no podrá importunarte con sus historias. De todas modos, éste método no es definitivo, ya que el duende puede simplemente no tener sed, o el hielo puede derretirse antes de que llegue Dirius. Pero a Dirius también le tenemos reservada una rima que no le gustará nada. La rima es la siguiente:

No susurres malos sueños

No hago caso a tu palabras

De mi descanso yo soy dueño

No me molesta lo que tú hagas.

Vamos a repetirlo, a ver si te lo aprendes:

No susurres malos sueños

No hago caso a tu palabras

De mi descanso yo soy dueño

No me molesta lo que tú hagas.

Bueno, con esto ya podrás mantener a raya a los más importantes, pero aún me queda por mostrarte el que a mí más me agobió, antes de conocer el antídoto contra su ataque. Es el duende Nogsis que, al ser un poco vago es el que menos ataca, pero cuando lo hace, la verdad es que se pasa mal. Nogsis es el duende que no deja despertar. No sé si a ti te habrá atacado ya, pero a mi sí lo hizo en varias ocasiones. Ahora ya sé cómo controlarle y no le tengo miedo, pero he de reconocer que, cuando sufrí su embrujo, lo pasé muy mal. Nogsis es muy osado. Se sube al pecho del que está durmiendo y le aprisiona los párpados, para que no puedas abrirlos, a la vez que hace un misterioso masaje sobre ellos que relaja todo el cuerpo. Entonces, cuando te quieres despertar, tienes la extraña sensación de que tu cuerpo no te responde, que estás paralizado. Y te puedo asegurar que es una experiencia que es mejor evitar. Muchas personas han intentado inventar un antídoto contra el ataque de Nogsis. Hay quien duerme con gafas, para que el duende no pueda apretarte los párpados, lo cual es una tontería, pues siempre acaban rotas. También puedes intentar dormir con los ojos tapados por la almohada, pero Nogsis tiene las manos tan finas que es capaz de colarlas entre ella y tu cara. Otros han conseguido aprender a dormir con los ojos abiertos. Lo cual te aseguro no es nada fácil. No creo que valga la pena tanto suplicio cuando con un simple hechizo puedes dormir y, en este caso, despertar sin problemas.

Esta noche dormiré tranquilo

Nogsis mis sueños no va a atrapar

Con estos versos le esquivo.

Y nada me impedirá despertar.

Mucho más cómodo que lo de las gafas ¿no?

Vamos a repetirlo:

Esta noche dormiré tranquilo

Nogsis mis sueños no va a atrapar

Con estos versos le esquivo.

Y nada me impedirá despertar.

Pues ya puedes dormir tranquilo, ya que sabes que nadie va a perturbar tu sueño. Como puedes ver, lo mejor para no tener miedo de las cosas es conocerlas bien. Seguro que así encuentras la manera de vencer tus temores.

Buenas noches y felices sueños.

Orts Chilches, sábado 12 de julio de 2003 a las 1:12.

~ por Orts en 28 octubre 2009.

4 respuestas to “Cuento de terror”

  1. hola soy gonzalo. me ha gustado mucho el cuento. gracias

  2. […] Especial la noche los sustos. Hace un tiempo escribí un cuento de terror para los más pequeños. Si queréis leerlo, pinchad aquí. […]

  3. Buenas noches Orts.
    Ante todo , darte la enhorabuena por lo buen profesional que a mi entender eres.
    El cuento me a encantado, la forma tan dulce y sutíl de tranquilizar a un niño a la hora de dormir.
    Ellos no entienden ciertas cosas hechos como destaparse y pasar frío, cuando mamá los tapo para dormir.
    No saben de donde vienen las pesadillas, sueños buenos o malos….
    Creen que son vivencias y las lian con los hechos que realmente han vivido.
    La verdad es que se me han puesto los pelos de punta con la historia, y por su puesto que se la contaré a Álvaro ya que estoy segura que le gustará.
    Muchas gracias por escoger nuestro centro, los niños te adoran.

    Tamara Espada

  4. Gracias a vosotros por prestar atención a este blog.
    ESpero que a Álvaro le sirva de ayuda el cuento para espantar a los duendes de la noche.

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