Luna sabe silbar

Si pasaseis un poco de tiempo en estos días en mi casa, os daríais cuenta de que mi hija Luna de vez en cuando se pone a silbar.

Ya sé que no es una cosa fuera de lo común ver a una niña de 4 años silbando, pero en estos días, me ha sorprendido el hecho de que ha aprendido ella sola, sin que nadie, por lo menos que yo sepa, le haya enseñado. Así se lo hice saber, y parece ser que a ella le ha llenado de orgullo el hecho de ser autodidacta en esta disciplina musical. Digo esto por que el otro día, sin venir a cuento me dijo:

 Papá, después de la primavera viene el verano. 

Yo le felicité por saber este dato, y le pregunté quién se lo había enseñado. Ella me contestó que lo había aprendido sola, cosa que, obviamente, es imposible. Hay conceptos que tienen que ser aprendidos a través de otra persona. Lo que estaba claro es que la niña veía como positiva la capacidad de aprender por uno mismo.

 

Esto ha provocado que en estos días haya reflexionado al respecto. Y me he sorprendido de todas las cosas que he aprendido yo solo. Para empezar casi todo lo que sé en el campo de la informática, aunque haya hecho infinidades de cursillos y algún postgrado para tener algún que otro diplomita (qué importantes que esos papeles). El caso es que durante muchos años he sido profesor de informática, para enseñar a otros lo que podrían aprender solos ¡Qué irónico!

También aprendí a arreglar coches del Scalextric, y a tocar la guitarra, otras de mis grandes pasiones. Y ahora estoy aprendiendo a ser padre, maestro, amigo y tantas cosas que nunca se terminan de tener dominadas.

Resumiendo, un acontecimiento casual me ha llevado a meditar sobre la vida y a escribir este artículo sin sentido.

Pero en el fondo, lo que pretendo decir, sin demasiado éxito, es que es importante comprender la importancia de dejar a los niños que aprendan solos (y esto, dicho por parte de un maestro parece que esté arrojando piedras sobre mi tejado). Y es que en muchas ocasiones no les brindamos a los niños oportunidades de que construyan sus propias certidumbres, dándoles todo bien mascadito o, simplemente no empujándoles a pensar.

Cada vez que vienen unas vacaciones escolares, los maestros tenemos que soportar las airadas críticas de los padres, que no saben qué hacer con los niños en ese tiempo y, en parte, lo puedo comprender. No quiero entrar en esa polémica. Lo que me gustaría hacer llegar a todos es que, fuera del cole, se puede aprender. Lo que pasa es que  a veces es necesario que me peguen un empujoncito para que aprenda a andar yo solito.

~ por Orts en 23 marzo 2008.

3 comentarios to “Luna sabe silbar”

  1. Estoy de acuerdo contigo: el aprendizaje por descubrimiento perdura… aunque Lucía ha aprendido a hacer punto con la abuela estas vacaciones.
    A veces me descubro a mí misma haciendo cosas por los niños cuando ellos podrían hacerlo solitos…¡ay, estas madres pesadas!

  2. yo me llamo selene estrella osea me llamo luna estrella

  3. asi que tu hija se llama Luna

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