Siempre, al terminar el curso, a mi se me queda una extraña sensación en el cuerpo. Es el momento de evaluar el trabajo realizado en los últimos meses y ser un poco duro con uno mismo, con el objeto de mejorar un poquito en el futuro. También es el momento de cambiar rutinas, decir adiós o hasta pronto y pensar en el futuro.
Esto viene ocurriendo año tras año, pero este año ha sido un año especial. He disfrutado muchísimo de mi trabajo y he sido consciente de ello. Como me dijo mi amigo Mérida, es nuestra obligación ser felices día a día, y darnos cuenta de que lo somos. Gran lección…
El caso es que no me queda otra que dar las gracias a todos. Primero a los niños y niñas con que me han tenido que soportar día tras día (he tenido días buenos, pero también malos, no vamos a engañar a nadie) y, por supuesto a las mamás y a los papás que tanto cariño y aprecio me han transmitido. Me he sentido arropado en mi tarea, supervalorado en todo momento. Gracias.
También agradecer a mis compañeros las oportunidades de aprender que me han brindado. Su experiencia me ha enriquecido y me ha aberto nuevos horizontes.
Cuando yo preparaba oposiciones, me busqué un programa que me leía los documentos del ordenador y lo convertía en un archivo MP3 que podía escuchar en mi reproductor. El programa se llamaba Sodelscot y me permitía elegir entre 5 voces preestablecidas o crear una voz propia, cambiando distintos parámetros.
Ahora he descubierto una página web que hace lo mismo, es vozme.com . Es más, ésta página permite integrar un icono en tu blog que, al pulsarlo, te lee el articulo. Bueno, yo de momento, prefiero que leáis un poco, pero me ha parecido una opción muy buena para generar archivos MP3 desde documentos escritos.
Hemos estado unos días en los que no se escuchaban los podcast de Radio Vampiro. Hoy, finalmente, he podido solucionar el problema, por lo que ya podéis escucharlos. Perdonan las molestias. Espero que os guste.
No sé cómo volvió a mi mente, pero el otro día, hablando con mi sobrino sobre tortugas (curioso tema), terminé contándole una historia que vi en un documental de la tele hace muchos años.
En este momento “abuelo cebolleta”, le narré la triste historia de una tortuga centenaria que vive en una isla, siendo la última de su especie. Su muerte supondrá la desaparición de la faz de la tierra de un tipo de tortuga que ya nadie volverá a ver con vida.
Esto y a ha pasado en otras ocasiones con otras especies, pero el ver a este viejecito longevo contemplarnos desde su soledad, convierte esta historia en una historia triste.
Grandezas de Internet. Hoy me he puesto a investigar y he redescubierto a George (o Jorge), al que yo había bautizado erróneamente como Arthur, a sabiendas que tenía nombre de rey inglés. También he leído algunas noticias sobre los intentos vanos de que Jorge tuviese descendencia con hembras de especies muy similares a la suya, pero parece ser que no ha habido suerte. Después de 30 años de soledad le buscaron dos medias naranjas, pero a él le parecieron mandarinas y la relación no ha recibido el fruto de los críos.
Y mientras, sigue implorando con esa mirada que ha contemplado el paso del tiempo, que a nadie le vuelva a ocurrir lo que a él le está pasando: Ser testigo de la desaparición de su especie. Jorge, amigo, desde este blog te mandamos un saludo.